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Menos Neos y más Morfeos. El liderazgo cinético

Publicado en BIZ.

 

¿Alguna de las personas que esté leyendo este artículo piensa que podemos seguir exactamente igual durante los próximos 40 años? Me constaría creerlo. Seguramente la mayoría de nosotras y nosotros somos conscientes de que las actuales condiciones sociales, económicas y ecológicas de nuestro entorno son insostenibles, que no pueden mantenerse ceteris paribus 40 años más porque hacen de nuestro mundo y de nuestras ciudades, entornos y sociedades inviables, física y humanamente.

 

Incluso a nivel de micro entorno vital, descubrimos la necesidad ya urgente de revisar y transformar nuestros escenarios cotidianos. El reconocido centro de investigación GALLUP, analizando las dimensiones del bienestar de las personas y su equilibrio, puso por delante en la lista el bienestar profesional (cómo empleas tu tiempo o cuánto te satisface lo que haces cada día, aquello que da sentido a que nos levantemos cada mañana y le dediquemos gran parte de nuestras horas vitales). Lo puso por delante del bienestar social (la importancia del amor y de las relaciones de la vida), económico (no tanto lo que se tiene como la seguridad financiera), físico (tener buena salud y energía suficiente para realizar las tareas cotidianas) y comunitario (el grado de compromiso con el entorno en el que vives). Y sin embargo nos llegan informes que afirman que más del 60% de la gente querría cambiar de organización o empresa en breve.

 

Esperar que alguien cambie la situación, o esperar a que mi organización cambie es como esperar que Neo aparezca en nuestras vidas. La saga de películas Matrix da qué pensar. Se parece mucho a nuestro mundo actual. Demasiado.

 

Quizás la primera vez que visioné la trilogía no me percaté, pero hay un aspecto que ha ido ganando cada vez más sentido. Una obviedad tremendamente importante.

No existiría Neo ni no existiera Morfeo. Morfeo es la clave.

 

Morfeo es un líder, pero no está en la cúspide de la jerarquía. Al contrario, en ocasiones se enfrenta descaradamente a ella. No obstante ésta le respeta. Le respeta de tal manera que incluso en uno de los momentos más esenciales de la trama, le cede el espacio y el protagonismo para dirigirse a la población de Sión. Neo también le respeta y admira.

 

¿Cómo puede ganarse esa posición de respeto y de reconocimiento tanto hacia la base social (los equipos) como hacia nuestra referencia jerárquica? Sinceramente creo que Morfeo, al igual que otras personas con las que he tenido la oportunidad y el honor de trabajar, demuestra 3 dimensiones básicas en el ejercicio de su liderazgo que incitan y estimulan la energía vital en los demás. Son líderes cinéticos[1], capaces de transformar más allá de condicionantes y peajes jerárquicos.

 

La primera dimensión es el COMPROMISO. Demuestran con claridad estar comprometidos con algo, con una causa o un proyecto. Pero ese compromiso contiene en sí mismo un rasgo singular: la trascendencia. A nadie le moviliza un líder, por muy jefe que sea, del que intuye que su compromiso es puramente personal, con su posición o sus propios objetivos. Pero si nos enganchan y nos movilizan las personas que demuestran tener un compromiso sincero, incluso enfatizaría que generoso, que va más allá de ellos mismos. Un compromiso que les trasciende y que aporta valor al conjunto.

 

El compromiso es la fuente básica y complementaria de la dimensión VALENTÍA. Para transformar, para cambiar el entorno global o local en el que estamos inmersos se necesita ser valiente, porque no hay transformación sin enfrentarnos al status quo. Pretender ser líder y no ser valiente para enfrentarse a la situación en la que estás para transformarla en positivo responsablemente, es hacerse trampas al solitario. Además es uno de los aspectos que la gente que nos “sigue” percibe rápido: si somos o no valientes, íntegros para enfrentarnos desde el respeto a aquello que no permite la transformación deseada. Ser valiente es fuente de credibilidad y legitimidad.

 

Es cierto que cuanto más claro es el compromiso, más capacidad de ser valientes tenemos. Pero también hay personas tremendamente valientes porque disfrutan de altos grados de libertad. La tercera dimensión que nos demuestran los líderes cinéticos es la LIBERTAD. No tienen apegos que les condicionen. Sus cuotas de libertad son altas porque sus apegos, -como el nivel que ocupo, el reconocimiento, la posición social que disfruto, la seguridad de mi bienestar, etc-, no condicionan su vida. Su compromiso está por encima de sus apegos.

 

Compromiso, Valentía y Libertad se retroalimentan entre sí. Cualquiera de las tres, al afianzarse, impulsa las otras dos. Por eso podríamos hacernos algunas preguntas que nos ayudan a cuestionarnos cuán Morfeo podemos llegar ser: ¿Cuáles son mis compromisos fundamentales? ¿Por qué causas merece la pena luchar? ¿En qué frentes debería ser más valiente? ¿En qué aspectos podría ganar cuotas de libertad?

 

Personalmente, prefiero ser Morfeo en el mundo que me ha tocado vivir. No necesito ser Neo. Ser Morfeo de mi entorno, de mi corporación, tiene un valor incalculable. Sobretodo tiene valor si los que están en la cúspide de nuestra organización no tienen actualmente el margen de maniobra necesario para transformarlas. Sea porque se deben estrictamente a resultados cortoplacistas, a intereses meramente financieros, a las presiones competitivas o externas que reciben, sea porque se deben a sus “propios apegos” individuales, comprobamos con tristeza la poca libertad, la limitada valentía y el dudoso compromiso de “jerarquías” de múltiples organizaciones.

 

Ser consciente de que, hoy en día, ser las y los Morfeos cinéticos de nuestros entornos es tremendamente importante, es darse una oportunidad, es permitirse generar espacios y posibilidades reales para la verdadera transformación. Nos encontremos al nivel que nos encontremos. Porque como me dijo una vez Vicente Ferrer (del que tuve el honor de dirigir su candidatura a Premio Nobel de la Paz): “Siempre será mejor que lo hagas tu”.

 

No tengo ninguna duda de que la verdadera transformación vendrá de la mano de todas y todos Morfeos que nos acompañan en este viaje.

[1] kinēsis, significa «movimiento». Movimiento que se retroalimenta gracias a la fuerza viva, que transforma la energía generada por su propio movimiento en fuerza motriz que permite seguir avanzando.

 

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